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areushura's review against another edition
4.0
Я обожаю исследования на тему культуры повседневности, и из этой книги можно почерпнуть очень много интересного, но, по-моему, она могла бы быть вполовину короче. Много воды, повторений, и читается очень долго.
martin_ridgway's review against another edition
4.0
A fascinating read of the idea of the family/privacy over time. Only a quarter of the way there (three other volumes to go) but still it opens up the theme with a rounded look that includes texts, letters, architecture, painting, and all sorts of material culture.
Looking forward to the remaining 3 volumes.
Looking forward to the remaining 3 volumes.
colinandersbrodd's review against another edition
4.0
A surprisingly comprehensive collection of essays on private life in ancient Rome and late antiquity, from pagan times through the rise of Christianity. Highly recommended to those with an interest in private life during those periods.
mandyfish's review against another edition
4.0
Makes you feel like a bit of a peeping Tom looking in on the lives of those dirty Romans. I loved it. I want to read some more of these histories of private lives. Makes history come alive for me (and my salacious curiousity).
alternbruno's review against another edition
4.0
Este denso volumen es el primero de cinco de un proyecto enorme de la escuela de los annales. Su ambición es documentar la vida privada. En este tomo se centran en el periodo que va desde el Imperio Romano hasta el año mil.
Los expertos que coordinan Georges Duby y Philippe Aries establecen un hilo conductor certero: sea que se trate de la arquitectura de la domus, la forma en la que se organizan los monasterios, cómo se vive el cuerpo y la sexualidad. A lo largo de todo el texto abundan referencias y ejemplos industriosos para esos aspectos de la vida mucho más ocultos que los nombres de reyes o guerras.
Paul Veyne está a cargo de la sección sobre el Imperio Romano y es de una lucidez pasmosa. No sólo cada tema está hilado y estructurado con claridad, además se encuentra recubierto con minuciosidad y meticulosidad. La reconstrucción que hace de la trayectoria de vida desde el nacimiento hasta la muerte es impresionante.
La relatoría sobre los esclavos es esclarecedora porque fractura la noción contemporánea y busca entenderla en la visión de aquel entonces. También dilucida cómo la cosa pública y privada se entienden de manera muy diferenciada hace dos mil años.
Para la Antigüedad Tardía, Peter Brown se sitúa en la transición. Esta ocurre en varios sentidos pero principalmente en el espiritual y su subsecuente reacomodo de las estructuras socioculturales. La nueva comprensión del sí mismo trae consigo una forma particular de colectivizarse.
Bajo estas coordenadas Brown discurre sobre una antropología distinta, el monacato y la Iglesia. Sienta unas bases sustanciosas que dirigen destinos en dos vías: la carne para Oriente y Occidente significarán dos cosas completamente distintas. Sin embargo, se hallan unidas por la misma intención para purificar el espíritu en los rincones más recónditos del ser.
La tercer sección responde a una interrogante sobre la arquitectura y la historia. Yvon Thébert habla de la casa, la domus, en su dimensión de habitáculo pero también de espacio social de recreación. Para ello se vale de la región de África norte.
La distribución de espacios va más allá de un aprovechamiento de recursos naturales como la luz. También está vinculado a las necesidades sociales de la época y las actividades que en ellas se realizan. El esfuerzo por imaginar la cohabitación es encomiable.
Por una mera cuestión de predilección individual, la Alta Edad Media me resulta fascinante. Michael Rouche y su estilo ligero introduce a lo que ocurre aquí y allá en lo que ahora es el centro de Europa. Tejer cuidadosamente la reconfiguración del Estado y el choque con esas "tribus" que se instauraron en el territorio es laborioso.
La privatización de muchísimos aspectos de la vida es notable en este periodo. Recubre desde las leyes, las penitencias y castigos hasta la simbología de lo animal y humano o las manifestaciones de violencia. Pasa desde dieta alta en contenido proteico, una sublimación moral atendiendo a una ausencia de control de impulsos a una apasionada forma de conformar el ímpetu.
En estas racionalidades se hallan inscritos códigos de participación y maneras de compartir el espacio donde es complicado establecer la línea entre lo privado y lo íntimo. La muerte se sacraliza como un mundo aparte y la institución religiosa funge como un puente entre ambos. Lo material y lo espiritual se complementan a la par que rechazan lo abstracto y lo general. Lo instintivo marca la pauta y la primacía.
Por último, Bizancio en el siglo X y XI busca aterrizar lo privado en el yo. En el corazón de lo medieval hace que la experiencia personal se emancipe y se libere pero sin dejar de lado las creencias.
Con todo y la ausencia de materiales y documentos, Bizancio es una joya arqueológica. Lo que escapa a la mirada de la Iglesia es ínfimo pero pinta un cuadro entre particulares imprescindible. Para demarcar las fronteras hay que situarse en los lugares, pero sobre todo en las creencias. Solo en ellas en Bizancio la vida cobra rumbo y sentido.
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Documento valiosísimo, esta obra se posa como un referente obligado para ahondar en la experiencia humana sobre lo privado.
Los expertos que coordinan Georges Duby y Philippe Aries establecen un hilo conductor certero: sea que se trate de la arquitectura de la domus, la forma en la que se organizan los monasterios, cómo se vive el cuerpo y la sexualidad. A lo largo de todo el texto abundan referencias y ejemplos industriosos para esos aspectos de la vida mucho más ocultos que los nombres de reyes o guerras.
Paul Veyne está a cargo de la sección sobre el Imperio Romano y es de una lucidez pasmosa. No sólo cada tema está hilado y estructurado con claridad, además se encuentra recubierto con minuciosidad y meticulosidad. La reconstrucción que hace de la trayectoria de vida desde el nacimiento hasta la muerte es impresionante.
La relatoría sobre los esclavos es esclarecedora porque fractura la noción contemporánea y busca entenderla en la visión de aquel entonces. También dilucida cómo la cosa pública y privada se entienden de manera muy diferenciada hace dos mil años.
Para la Antigüedad Tardía, Peter Brown se sitúa en la transición. Esta ocurre en varios sentidos pero principalmente en el espiritual y su subsecuente reacomodo de las estructuras socioculturales. La nueva comprensión del sí mismo trae consigo una forma particular de colectivizarse.
Bajo estas coordenadas Brown discurre sobre una antropología distinta, el monacato y la Iglesia. Sienta unas bases sustanciosas que dirigen destinos en dos vías: la carne para Oriente y Occidente significarán dos cosas completamente distintas. Sin embargo, se hallan unidas por la misma intención para purificar el espíritu en los rincones más recónditos del ser.
La tercer sección responde a una interrogante sobre la arquitectura y la historia. Yvon Thébert habla de la casa, la domus, en su dimensión de habitáculo pero también de espacio social de recreación. Para ello se vale de la región de África norte.
La distribución de espacios va más allá de un aprovechamiento de recursos naturales como la luz. También está vinculado a las necesidades sociales de la época y las actividades que en ellas se realizan. El esfuerzo por imaginar la cohabitación es encomiable.
Por una mera cuestión de predilección individual, la Alta Edad Media me resulta fascinante. Michael Rouche y su estilo ligero introduce a lo que ocurre aquí y allá en lo que ahora es el centro de Europa. Tejer cuidadosamente la reconfiguración del Estado y el choque con esas "tribus" que se instauraron en el territorio es laborioso.
La privatización de muchísimos aspectos de la vida es notable en este periodo. Recubre desde las leyes, las penitencias y castigos hasta la simbología de lo animal y humano o las manifestaciones de violencia. Pasa desde dieta alta en contenido proteico, una sublimación moral atendiendo a una ausencia de control de impulsos a una apasionada forma de conformar el ímpetu.
En estas racionalidades se hallan inscritos códigos de participación y maneras de compartir el espacio donde es complicado establecer la línea entre lo privado y lo íntimo. La muerte se sacraliza como un mundo aparte y la institución religiosa funge como un puente entre ambos. Lo material y lo espiritual se complementan a la par que rechazan lo abstracto y lo general. Lo instintivo marca la pauta y la primacía.
Por último, Bizancio en el siglo X y XI busca aterrizar lo privado en el yo. En el corazón de lo medieval hace que la experiencia personal se emancipe y se libere pero sin dejar de lado las creencias.
Con todo y la ausencia de materiales y documentos, Bizancio es una joya arqueológica. Lo que escapa a la mirada de la Iglesia es ínfimo pero pinta un cuadro entre particulares imprescindible. Para demarcar las fronteras hay que situarse en los lugares, pero sobre todo en las creencias. Solo en ellas en Bizancio la vida cobra rumbo y sentido.
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Documento valiosísimo, esta obra se posa como un referente obligado para ahondar en la experiencia humana sobre lo privado.
firerosearien's review against another edition
4.0
Parts were absolutely fascinating, other parts bored me, not because of bad writing or poor scholarship (quite the opposite) but just because there's only so much interest I have in the physical architecture of the Roman Domus. Reading this was certainly a commitment, but I definitely learned a lot about the private live of the Ancient Romans and the early Franks, so that makes it worth it.
innashtakser's review against another edition
5.0
Brilliant (and brilliantly written) overview of private life in Rome and then in Byzantium and in early medieval Europe. I learned a lot.